¿Habrá un mundo más verde post-pandemia?
El coronavirus genera cambios globales y locales. Las comunidades y el comercio tienen la oportunidad de revisar procesos para profundizar la cultura sustentable.
30 | JUN | 2020

La reactivación económica post-pandemia no debe hacerse a costa del ambiente. Esta crisis global generada por el virus es la oportunidad para la generación de nuevos empleos verdes.

 

También permitirá establecer acuerdos de producción y uso de la energía que contemplen definitivamente el cuidado de los recursos naturales. Además de tender a insumos reciclables.

 

La debacle sanitaria y económica global hizo que el mundo entre en pausa. Y en un primer momento se notaron efectos positivos en el ambiente, como la reducción temporaria de emisiones de gases de efecto invernadero, que cayeron a un mínimo histórico en la primera semana de abril debido a las medidas de confinamiento generalizadas. Algo similar, pero no tan marcado se había verificado en la crisis financiera de 2008.

 

Estos efectos obviamente son temporarios, y, en tanto aumentó el uso de elementos descartables contaminantes y en muchas ciudades se paralizó la recuperación de materiales reciclables, al tiempo que se intensificó el uso de autos particulares en detrimento del transporte público.

 

La pandemia puso en jaque al paradigma económico dominante, basado en la explotación poco controlada de los recursos naturales. Se generó una brutal retracción económica de la cual se saldrá con tiempo e inteligencia.

 

La reactivación económica en la post-pandemia no debe lograrse a costa de aumentar la contaminación y las emisiones de gases de invernadero o se correrá el riesgo de caer en una crisis climática y ecosistémica mucho más compleja que la provocada por un virus.

 

Para evitar el colapso es preciso cambiar las formas de producción y consumo hacia modelos más sustentables que satisfagan las necesidades actuales sin comprometer las de generaciones futuras.

 

Es el momento de pensar modelos productivos y de negocios que generen actividades que contemplen el cuidado del recurso natural y del medio ambiente, generando nuevos empleos verdes.

 

Las tecnologías para lograrlo ya están disponibles. Las energías renovables, por caso, son más costo-eficientes que las de origen fósil y, además, impulsan el crecimiento del empleo y las inversiones en la región. Argentina ha ingresado en esta etapa en el último quinquenio y debiera potenciar estas líneas.

 

Nuevos biomateriales, que utilizan insumos naturales y reciclables, reemplazan a materiales convencionales. La revolución digital y los portales de comercio electrónico, las criptomonedas, las redes sociales y soluciones innovadoras, como los "bancos de horas", están empoderando a los ciudadanos y los convierten en consumidores más selectivos y conscientes.

 

La tecnología avanza. Y el Estado debe coordinar la inteligencia para que esta tecnología se oriente a producir y generar la riqueza que el país necesita, desde un punto de vista de conservación y defensa del recurso ambiente.

 

Es hora de revisar los viejos paradigmas. Tenemos la oportunidad para arrancar de cero.

 

Fuente: La Nueva.