Comercio y diseño: una relación fructífera
Implementar diseño en la puesta en valor de una tienda no solo implica embellecerla. También debe responder a una estrategia para alcanzar objetivos.
28 | OCT | 2022

Muchos comerciantes creen que el diseño de un negocio solo consiste en ponerlo lindo, crear un espacio atractivo y poco más, con el fin de que los clientes entren. Pero diseñar es mucho más que esto. El diseño tiene más que ver con hacer que las cosas funcionen correctamente y que respondan a unas necesidades de uso.

 

Si hay una pareja que funciona a la perfección es la de diseño y comercio. El diseño abarca muchas cosas, incluso diferentes profesionales y empresas trabajando en equipo: el diseño del punto de venta, el diseño gráfico y la comunicación, el diseño web, las vidrieras, el merchandising visual… Pero no hay buen diseño sin estrategia. Si tenemos clara la estrategia y los objetivos, el diseño funcionará. Si no, ningún diseñador puede hacer bien su trabajo.

 

Diseño en el comercio

 

El objetivo de los buenos diseñadores no es crear espacios para sumar a su portfolio, sino desarrollar un trabajo que sirva para que un comercio en particular sea más fluido y rentable.

 

Cuando hablamos del diseño de interiores comerciales hablamos además de dos conceptos fundamentales: planificar y comunicar.

 

Planificar: conocer los usos que se va a dar un espacio, teniendo en cuenta que el punto de venta es un espacio de relación entre personas, pero también un espacio de trabajo.

 

Apostar por espacios que contengan productos y los muestren a los posibles clientes, pero también tener en cuenta nuevos usos del punto de venta en el retail omnicanal, como la recogida de productos comprados en otros canales o la exploración y experimentación con productos que luego se comprarán online.

 

De esta forma, el diseño de espacios comerciales piensa tanto en las experiencias de cliente como en las del empleado/a. Además, en todo este proceso, el diseñador tiene en cuenta las normativas vigentes para que estos espacios sean seguros para todas las personas.

 

Comunicar: crear espacios en los que se transmite la imagen y los valores de la marca, por medio de los materiales, de la iluminación, de los olores o de la música. Lo más complicado de todo es coordinar con los equipos de marketing el futuro de esos espacios, de tal forma que sean versátiles, adaptables, sostenibles… es decir, que se ajusten a las estrategias: perfil/es de cliente/s, productos y servicios, modelo de negocio, dinámicas de omnicanalidad, etc.

 

El diseño al alcance del pequeño comercio

 

El buen diseño ayuda mucho a crear un punto de venta que sea reflejo de los objetivos del negocio. Cuando trabajamos en un plan de negocio tenemos en cuenta la inversión en marketing: en retail (físico) el punto de venta es uno de los elementos clave de la estrategia de marketing, tanto por su ubicación como por su diseño. Y con el diseño pretendemos también que el trabajo sea más eficiente, que el comerciante pueda dedicar más tiempo a sus clientes y que el espacio comercial facilite las decisiones de compra.

 

Lo malo es cuando un comerciante contrata diseño sin saber lo que quiere conseguir, o cuando hay grandes inversiones en reformas y cambios en el punto de venta y éstas no cuentan con la planificación o el consejo de un diseñador.

 

No es bueno dejarse llevar por criterios cortoplacistas o genéricos a la hora de valorar el diseño, sin tener en cuenta la necesaria evolución de los modelos de negocio o la singularidad (que es necesario destacar) y el carácter local de un pequeño comercio.

 

El diseño en retail y el pequeño comercio

 

No todo es responsabilidad del comerciante. Los profesionales del diseño tienen que ser capaces de comprender el negocio y de apostar por proyectos de reforma o de habilitación de locales que permitan un retorno de la inversión.

 

En un entorno de cambio como el actual los modelos de negocio tienen que ser flexibles. Así que quizá debamos plantear el diseño de espacios comerciales de otra forma.

 

Quizás ahora deban trabajar como lo hacen con el diseño de stands o de tiendas efímeras: mobiliario con una alta capacidad de adaptación y elementos móviles, materiales reciclados y económicos, espacios multifunción, elementos de comunicación que se cambian con facilidad, etc.

 

Muchos diseñadores ya trabajan en estos elementos que aportan capacidad de adaptación. Para esto, tienen en cuenta nuevos aspectos como el aprovechamiento de elementos existentes o el reciclaje. Además, se prevén procesos de compra o de trabajo omnicanales que mejoren la experiencia de cliente y la del equipo.

 

Por qué invertir en diseño en retail

 

La reforma o de la habilitación de un espacio para convertirse en comercio implican una inversión: obra, equipamiento, etc. Y para cualquier inversión siempre es mejor contar con profesionales que te guíen: el diseño de un espacio comercial es el resultado de un trabajo en equipo, en el que el comerciante tiene claro su modelo de negocio y sus objetivos, y el diseñador se encarga de plasmarlos en un proyecto.

 

Pero además un punto de venta es un espacio de relación y por lo tanto de comunicación. Debe transmitir el mensaje de la marca a las personas que entran (o a las que lo observan desde el exterior).

 

El diseñador y el experto en visual merchandising deben ayudar al comerciante con el trabajo de comunicar, desde el diseño de la identidad visual hasta la vidriera. Estos elementos son los que harán que tu punto de venta no pierda nunca la capacidad de sorprender a tus clientes, de hacerles disfrutar de cada visita, por corta que sea.

 

Fuente: Doctora Retail.