Transformación digital del comercio minorista
Partiendo de la premisa que la tecnología es un medio y no un fin, resulta clave articular la gestión online y la offline.
18 | ABR | 2019

La transformación digital en el comercio es una de las claves para la innovación puesta al servicio de su adaptación y desarrollo. Pero en muchos casos sigue siendo una asignatura pendiente.

 

El término transformación digital puede sonar a complicada tecnología e inversiones millonarias. Pero a la hora de transformar algo, la tecnología es un medio, no un fin. Transformar significa cambiar la gestión del comercio, el liderazgo del equipo o la relación con los clientes. También implica agilizar procesos, tomar decisiones en base a datos, etc. Hablar de digital supone usar tecnología o herramientas digitales para ello.

 

Transformar la forma de gestionar

Conocer qué productos nos interesa más vender, mantener un nivel de stock óptimo o comprar mejor son algunos de los objetivos que se pueden conseguir con un buen software de gestión.

 

El comercio no sólo necesita vender, también es imprescindible vender mejor. Es decir, tener más beneficios. Hace unos años contábamos únicamente con la caja registradora para controlar las ventas. Ahora casi cualquier software de TPV permite controlar costos, clasificar los artículos por categorías o informarnos del stock de un producto determinado.

 

La tecnología en la transformación digital

No hay que enfocarse en el precio o las funciones del software, sino en lo que se necesita para gestionar mejor el comercio y en qué información será útil para ello. A partir de ahí se puede buscar un sistema ya desarrollado, pedir que adapten uno que ya exista o contratar el desarrollo de un software a medida.

 

Se puede ser más competitivo e innovador gracias a los datos. Competitivo, porque se comprende mucho mejor cómo está funcionando el comercio para ser capaz de detectar cambios de tendencia. Innovador, porque podremos tomar decisiones que respondan a estas tendencias en base a los datos.

 

En definitiva, la transformación digital debe empezar por la gestión del negocio, invirtiendo en herramientas (software) para tomar el control con los datos necesarios, y además permitan dedicar tiempo a lo importante: la estrategia.

 

La relación con los clientes también puede mejorar con la transformación digital

El consumidor vive casi continuamente conectado a través de su celular. Por estar en contacto con ellos genera la oportunidad de contarles algo, de aportarles valor, pero también de escucharlos a través de medios digitales.

 

Ahora existen muchas fuentes de información sobre los clientes y más datos que procesar. Porque la transformación digital también debe servir al comercio para obtener una ventaja competitiva gracias a la información que se obtiene sobre ellos.

Es posible tener un chat para atender desde el smartphone, programar e-mails o SMS, o incluso recurrir a chatbots para esas preguntas que los clientes plantean a menudo. Otras herramientas y aplicaciones ahorrarán tiempo y en muchos casos se puede probar o usar de manera forma gratuita (Mailchimp, Landbot).

 

También es clave seguir de cerca y monitorear las reseñas de los clientes en redes y plataformas como Google Maps, Tripadvisor o Facebook.

 

La transformación digital incluye tecnología que apoye la comunicación con las personas que visitan el local. Es cuestión de saber cómo mejorar la experiencia o qué puede ayudar al cliente durante su proceso de compra.

 

Transformar la venta en el comercio

Con los viejos catálogos a domicilio, antes de las tiendas online ya se podía pedir moda o artículos de hogar a distancia, desde casa, llamando por teléfono. Pero la transformación digital también supone ofrecer nuevas formas de comprar.

 

El local puede ser un punto de venta más, sin límites geográficos. Pero es evidente que no es tan fácil como desarrollar un e-commerce y esperar a que los clientes entren a comprar. Con una marca bien conocida y varios puntos de venta será más fácil hacer funcionar la tienda online.

 

Es decir, los clientes que la conocen tendrán un nuevo canal en el que explorar los productos, estar pendientes de las novedades y comprar, sin moverse de casa o de la oficina. Es un paso que parece lógico. El on y el off son canales complementarios que se alimentan el uno al otro.

 

Antes de lanzarse al e-commerce, hay que asegurarse de que se han digitalizado correctamente los procesos de gestión y de relación con el cliente. Es muy complicado si el control del stock, las compras o las ventas de las tiendas on y off no están integrados en un mismo sistema de gestión empresarial.

 

Fuente: Doctora Retail.