La influencia de la música en la experiencia de compra
El neuromarketing se convirtió en una herramienta decisiva para el posicionamiento comercial. La música es uno de los elementos que, dentro de un comercio, puede estimular el comportamiento favorable del consumidor.
02 | OCT | 2019

La música es una parte crucial de la estrategia de posicionamiento del retail. Sirve para señalar con qué público se quiere conectar y para mostrar que el negocio comprende las preferencias de esos consumidores. También transmite valores de marca y señas de identidad que repercuten en el ánimo de quienes visitan el local.

 

Los supermercados, por ejemplo, emplean el ritmo de la música para hacer que los flujos de consumidores se muevan a la velocidad que necesitan. A veces es necesario que circulen más rápido y así sean más eficientes en las compras. Para eso, se acelera la música que esté sonando.

 

Si bien la música es clave para influir en el ánimo y en el comportamiento de los consumidores, también puede ser negativa si no se hacen bien las cosas. Un estudio realizado en Estados Unidos, comprueba que la actitud de los consumidores hacia una tienda y una marca cambia según la música a la que esté expuesto. Ciertos géneros hacen que la reacción sea distinta, pero también varía de acuerdo a cuestiones como el volumen.

 

Un 54% de los consumidores reconoce que ha llegado a abandonar una tienda porque la música estaba demasiado alta. Un negocio en silencio no es tampoco una solución ante ese potencial problema. Solo un 30% de los encuestados cree que un local sin música es una experiencia mejor. Un 36% señala, de hecho, que lo haría mucho peor.

 

La neurociencia de los sonidos molestos

La neurociencia está analizando por qué algunos sonidos resultan demasiado molestos para unas personas y no para otras. Por ejemplo, ruidos como un bolígrafo contra la mesa o el zapateo nervioso pueden resultar muy molestos.

 

Los neurólogos lo bautizaron como misofonía y han comprendido que el cerebro de quienes tienen esta condición opera de un modo distinto. Los sonidos molestos los alteran además de un modo tangible: su corazón se acelera y empiezan a sudar, aunque pueda parecer imperceptible. Esos sonidos les causan directamente estrés.

 

Se trata de un caso extremo, pero el sector minorista debería tenerlo en cuenta para comprender que el sonido no es un elemento al azar, sino que tiene que ser cuidado y medido dentro de la estrategia. Deben comprender, además, qué sonidos son los que mejor funcionan con sus audiencias.

 

El pop como música universal

No todos los géneros musicales conectan igual de bien con los consumidores y funcionan al mismo nivel como música de fondo mientras se compra. La música pop parece ser la que genera un mayor consenso. El 68,7% de los consumidores asegura que mejora la experiencia de compra, frente a un 12% que cree que la hace peor.

 

El dato es todavía más positivo si se hace una división por géneros. Un 71,6% de las mujeres cree que el pop mejora la experiencia (con los hombres pasa con el 65%). El rock también logra buenos datos. Un 63,5% cree que mejora la experiencia en retail y un 17,8% que la hace peor. Los demás géneros musicales están en un cierto equilibrio entre quienes creen que hace la visita al comercio peor y quienes la ven mejor.

 

En definitiva, un comercio que elija incorporar la música a su estrategia de venta para generar una experiencia agradable, debe tener en cuenta factores que le permitan aplicarla de manera eficiente.

 

Fuente: Puro Marketing.